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En nuestro blog encontrará noticias de actualidad del sector de la construcción, interesantes reportajes sobre los proyectos internacionales más asombrosos, compartiremos casos de éxito de nuestros clientes y novedades de Construdata21.

10 refrescantes jardines verticales

10 refrescantes jardines verticales

30/08/2018

Son múltiples y diversos los beneficios de instalar un jardín vertical en una fachada; reducción de la temperatura interior de un edificio en verano y mantenimiento de la misma en invierno, beneficios para la salud, aislante, producción de oxígeno, y como olvidarnos del más evidente, la estética y la sensación de pulmón para respirar en un mar de hormigón.

Os dejamos con una compilación de algunos de los jardines verticales más refrescantes del mundo:

Museo Quai Branly (París) 

El botánico francés Patrick Blanc inventó el jardín vertical, una pared provista de un sistema de riego que convierte las fachadas de los edificios en nuevas y sorprendentes zonas verdes de la ciudad. El arquitecto Jean Nouvel tapizó con los muros vegetales de Blanc el centro administrativo de su museo parisiense Quai Branly, inaugurado en 2006 y dedicado a las culturas indígenas de África, América y Oceanía: un edificio urbano que parece hecho de hojas cerca de la Torre Eiffel.

Bosco Verticale (Milán, Italia) 

El arquitecto italiano Stefano Boeri concibió la idea de construir rascacielos cubiertos de vegetación tras observar, durante un viaje a Dubái, que los recubrimientos de acero y cristal, fríos y poco sostenibles, predominaban en los edificios de la ciudad. En 2014 dio por primera vez forma a este concepto con la inauguración de su Bosco Verticale de Milán: dos torres de 80 y 112 metros de alto donde se plantaron 780 árboles y 16.000 plantas y arbustos: el equivalente a dos hectáreas de bosque. La Tour des Cèdres (torre de los cedros), su proyecto de rascacielos orgánico para la ciudad suiza de Lausana, aspira a convertirse en el mayor bosque vertical del mundo: un rascacielos de 117 metros de altura distribuidos en 36 pisos, cubiertos en su totalidad por un manto verde de árboles, arbustos y plantas. Este año se terminarán además su proyecto de las Nanjing Green Towers: dos rascacielos de uso mixto construidos cerca del río Yangtzé en Nanjing (China), con más de mil árboles repartidos por las fachadas.

Torre de Cristal (Madrid) 

A 250 metros sobre el suelo y a mil metros sobre el nivel del mar, como San Lorenzo del Escorial, el jardín vertical de Patrick Blanc en la planta 50ª de la Torre de Cristal de la aseguradora Mutua Madrileña, uno de los cuatro rascacielos ubicados en la ampliación de la Castellana, es uno de los lienzos vegetales más altos. En él crecen 24.000 plantas, entre ellas 11 robles, repartidas por una superficie de 600 metros cuadrados en el pico de la torre, un proyecto del arquitecto César Pelli.

Hotel Parkroyal Pickering (Singapur) 

Más de 15.000 metros cuadrados de exuberante vegetación cubren las terrazas de este hotel sostenible, en el distrito de Pickering en Singapur, un proyecto del estudio WOHA inspirado por los bancos de arrozales de la isla de Bali (Indonesia) y Sapa (Vietnam).

Centro cultural CaixaForum (Madrid) 

El gran tapiz vegetal que cubre la fachada sur del CaixaForum, el centro cultural de Herzog & de Meuron en el paseo del Prado de Madrid, se inauguró en 2007. De 24 metros de altura, además de pionero es uno de los jardines verticales de mayor superficie en España: más de 15.000 plantas cubren el muro de 460 metros cuadrados, con especies de plantas autóctonas y foráneas que se asientan sobre una manta húmeda; un gran muro vegetal que sobrevive sin tierra (solo se necesita agua y nutrientes). Su diseño es obra de Patrick Blanc, botánico francés e inventor de esta técnica, con la que ha creado jardines verticales por todo el mundo, entre ellos, el de la mítica fábrica de cerveza catalana Moritz en Barcelona.

Edificio Planeta (Barcelona) 

El antiguo edificio de Banca Catalana y posterior sede el grupo editorial Planeta en la avenida Diagonal de Barcelona fue el primer jardín colgante de Barcelona. Proyectado en 1978 por los arquitectos Josep Maria Fargas y Enric Tous, su diseño paisajístico es obra del jardinero Everest Munné, quien seleccionó cuidadosamente las especies vegetales para crear un efecto envolvente y de aspecto natural que realza la fuerza arquitectónica del edificio, formado por tres bloques octogonales de nueve pisos y un cuarto bloque, también octogonal, de tres pisos, rodeados por cuatro kilómetros de jardineras. El pasado mes de mayo, el edificio pasó a manos del Banco Sabadell.

Centro comercial Fiordaliso (Rozzano, Italia)

Más de 1.200 metros cuadrados de vegetación —44.000 plantas y 200 especies de flores— cubren la fachada del centro comercial Fiordaliso en Rozzano, cerca de Milán (Italia). Diseñado por el arquitecto Francesco Bollani, es uno de los muros verdes más grandes del mundo.

Supertree Grove (Singapur) 

Aunque no cubre una fachada, sí trepa en busca de las alturas. Uno de los iconos de Singapur es su bosque de superárboles (Supertree Grove), 18 estructuras gigantescas de hormigón y metal —entre 25 y 50 metros de alto— cubiertas de plantas, diseñadas por la firma de arquitectura Wilkinson Eyre y la empresa de paisajismo Grant Associates, en Gardens by the Bay (los jardines de la bahía). Esta especie de parque botánico autosuficiente fue inaugurado en 2012 en una de las zonas de suelo urbano ganadas al mar. Hoy es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.

One Central Park (Sidney)

Las dos torres del edificio One Central Park, proyectadas por Jean Nouvel y PTW Architects, se enmarcan en el horizonte de Sídney como una rebanada de las Blue Mountains en medio de la ciudad. Patrick Blanc fue quien cubrió las fachadas este y norte con 38.000 plantas autóctonas y exóticas en armónica simbiosis con el paisaje urbano de la capital australiana.

Torre Tao Zhu Yin Yuan o Ágora Garden (Taipei, Taiwán) 

Inspirado por el fractal de Mandelbrot, la sucesión de Fibonacci —que determina la forma de las caracolas y la proporción áurea de los artistas del Renacimiento— y la doble hélice de ADN, el arquitecto belga Vincent Callebaut ha proyectado para la capital de Taiwán un rascacielos de viviendas que se retuerce en espiral como un organismo vivo. Sobre su fachada, azotea y terrazas se plantarán 23.000 árboles y arbustos (como se puede apreciar en la imagen, una recreación digital de cómo se verá el edificio terminado) —casi tantos como los que existen en Central Park de Nueva York— capaces de absorber 130 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año. Su inauguración está prevista para el próximo otoño.

 

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