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El coste de construir una vivienda en España sube un 25% desde 2019
24/07/2026
La última nota de coyuntura de la Asociación de Promotores y Constructores de Edificios de Cataluña (Apce) confirma lo que gran parte del sector ya intuía: construir una vivienda en España cuesta hoy un 25,1% más que en 2019. No es un pico puntual asociado a un mal año, sino una tendencia sostenida que está redefiniendo la estructura de costes de cualquier proyecto residencial.
¿Dónde se concentra la subida?
El encarecimiento no se reparte igual entre todas las partidas. Los materiales de construcción acumulan una subida del 26,7% desde 2019, 8,4 puntos por encima de la inflación general en el mismo periodo. Dentro de esa cifra, lo que más ha tirado al alza son las partidas de estructura y obra de cimentación, con un incremento acumulado del 39,8%.
El resultado práctico se traduce en un coste medio de construcción de un edificio plurifamiliar en Cataluña de 1.644,78 €/m², un 2,7% más que en 2024. Solo la obra de una vivienda estándar de 75 m² supera ya los 123.000€, sin contar suelo, licencias, impuestos ni margen del promotor. A esto se suma un mercado laboral en máximos: el empleo en el sector ha alcanzado su nivel más alto desde 2010, con un crecimiento interanual superior al 16%, lo que añade presión salarial adicional sobre el coste final.
Según Apce, los costes de construcción crecen de forma sostenida entre un 3,7% y un 4,4% cada año desde 2019, siempre por encima de la inflación general. No se trata de un susto puntual ligado a la pandemia o a la crisis energética, sino de un nuevo escenario de mercado que ha llegado para quedarse. Parte de esa subida responde a exigencias técnicas más altas que mejoran la calidad del edificio construido, pero también añaden coste estructural difícil de revertir a corto plazo.
Un sector en expansión, con cuellos de botella
Esta subida de costes convive con un momento de expansión para la construcción española. El informe Euroconstruct, presentado por el ITeC, sitúa el crecimiento del sector en torno al 3,6-4% para 2026, muy por encima de la media europea, apoyado sobre todo en vivienda residencial y rehabilitación energética. Sin embargo, ese crecimiento se enfrenta a dos limitaciones que aparecen en prácticamente todos los análisis del año: la escasez de mano de obra cualificada, agravada por la falta de relevo generacional, y la escasez de suelo finalista, que se suma a la lentitud en la tramitación administrativa de licencias.
Distintas estimaciones calculan que España necesitaría entre 150.000 y 200.000 viviendas nuevas al año para cubrir la demanda estructural, muy por encima del ritmo real de ejecución. El problema, según coinciden los informes sectoriales, no es de demanda, sino de capacidad para ejecutar.
El reto para promotoras y constructoras
Para promotoras y constructoras, el mensaje es claro: los proyectos de 2026 se ejecutan en un entorno de costes altos que crecen de forma estructural, no pasajera. Esto obliga a extremar el control de presupuestos desde la fase de licitación, a anticipar mejor las variaciones de precio de materiales y mano de obra, y a evaluar con más rigor a proveedores y subcontratas antes de comprometer plazos y márgenes.
El propio sector apunta a la industrialización (sistemas constructivos prefabricados, digitalización de procesos, mejor planificación) como vía para amortiguar parte de esta presión. Pero ninguna de estas soluciones va a traducirse en una bajada de costes a corto plazo: quien planifique un proyecto residencial en los próximos trimestres debería asumir estos niveles de coste como el nuevo escenario de referencia.
Para tomar esas decisiones con margen de maniobra hace falta conocer bien el mercado en el que se compite: qué obras hay en marcha, quién las está ejecutando y con qué proveedores trabajan. Descubre con Construdata21 qué se está licitando en tu zona y qué empresas están detrás, con datos actualizados de tu mercado.